domingo, 27 de diciembre de 2009

Apariencia

El dinero no pudo pagar su estabilidad. Ni le pudo asegurar que su marido no fuera agresivo con ella, máxime después de haberse dado a su asiduo coqueteo con el cannabis o la cocaína. Los niños asomaban sus cabezas temerosas y ella intentaba bajar de aquel mundo de operaciones de estética y antiguo pasado de relaciones públicas a cualquier otro lugar. La mirada atenta de la madre, siempre impecable, a la moda y conjuntada se acompañaba d e la quizá no tan impecable inquisición de la suegra. Física, y sobre todo psicológica, agresividad. Por fortuna la mitad del precio de ese piso le dará una considerable cantidad de dinero con la que ir hacia adelante. Por desgracia ella no tiene trabajo-por algo esa operación de estética, además de para aumentar su vapuleada autoestima, y ella en realidad sin saber lo que él quiere-. Por desgracia no quiere irse. Por desgracia no quiere separarse. Siempre hay un hueco para los matices indulgentes con él. "Él no es así- dice- solo que cuando toma, se pone de esa manera". Por desgracia.